Ahimsa, el principio de la no violencia

Ahimsa, el principio de la no violencia
Ahimsa, el principio de la no violencia
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Cuando nos referimos al Yoga, la no violencia es un concepto que está implícito en la práctica cotidiana de esta disciplina. De acuerdo con lo que la mayoría de las personas de manera ingenua entienden, la filosofía del yoga automáticamente desecha cualquier forma de violencia, conflictos, discusiones, agresiones y enojo. Sin embargo, en la práctica del día a día, ¿qué tan fácil es mantener esta actitud?. En este artículo te queremos hablar sobre Ahimsa, el principio de la no violencia.

¿Qué es Ahimsa?

Ahimsa es un termino sanscrito que significa « no hacer daño ». Es el primero de los cinco Yamas según el Raja Yoga de Patanjali. Este principio implica no violencia y benevolencia hacia los demás, hacia nuestro entorno, pero también hacia nosotros mismos. Cada practicante de Yoga debe aplicarlo en su relación con las personas y la naturaleza por igual. 

No existe una definición exacta o única de cómo se debe aplicar Ahimsa en conflictos y situaciones graves. Es por esto que las interpretaciones sobre lo que significa la no violencia en el Yoga pueden diferir en algunos casos.

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Sin embargo, para una comprensión básica, Ahimsa se refiere a la práctica de un cierto estado mental, el cual implica ecuanimidad y desapego. Desde este estado mental, se da la oportunidad de elegir lo correcto, ya sea que la desición implique necesariamente el uso de la fuerza o no. Siempre hay que tener en cuenta muchos aspectos, y hacerse la pregunta de cuál es la acción menos dañina para este propósito. En última instancia, todo dependerá del estado de conciencia: Ahimsa es realmente una condición del espíritu.

¿Qué representa en la vida de un yogui?

Ahimsa

En la vida de un Yogui, las ocho ramas del Yoga forman un complemento esencial para lograr una conexión con el Ser Infinito, a través del desecho de impurezas y la adquisición de conciencia y neutralidad sobre la propia vida. En consecuencia, el primer Yama, Ahimsa, resulta una pieza importante para este avance espiritual.

Durante las clases de yoga, todos los ejercicios y prácticas de sus ocho ramas, pueden ser llevados a cabo sin mucha complejidad. Sin embargo, fuera de la sala de yoga, es cuando realmente el yogui pone a prueba todo los aprendizajes adquiridos. Muchos, al iniciarse, coinciden en que es difícil volver a la realidad, una vez que se abandona la sala de yoga. Ahimsa particularmente, resulta desafiante para un yogui y es uno de los más difíciles de aplicar en su vida cotidiana.

El Yogui debe mantener constantemente un desafío consigo mismo, para no descuidar ese nivel de conciencia, y quietud. De esta manera puede evitar caer en los hábitos de siempre, como la falta de comprensión hacia otros, no ser considerados con los demás seres vivos, no sólo con las personas, sino también con animales (inclusive insectos), plantas, y la naturaleza en general ; no caer en agresiones tanto físicas como verbales o consentir un sentimiento o pensamiento nocivo.

Cuando un Yogui decide mantener su recorrido hacia la espiritualidad, la no violencia o no causar ningún daño a nada ni nadie, es una intención que se mantiene intacta en su ser interior, por lo que cualquier enemigo queda totalmente desvanecido ante los ojos de un Yogui. Un practicante de yoga comprometido con la filosofía, también es capaz de reconocer que el supuesto enemigo o cualquier agresión externa, proviene de sus propios miedos y de su propia inseguridad.

Muchas personas hacen yoga por comodidad, también para progresar en su camino interior, pero no hacen un esfuerzo más allá. Esto es lo que Ysé Tardan-Masquelier llama en uno de sus trabajos, yoga « plan-plan ». Pero el verdadero Ahimsa es un estado de constante vigilancia.

Ahimsa y la práctica de yoga

Como bien sabemos, el Yoga es una forma maravillosa de confrontarnos con la compasión, que relaja las energías negativas. Es fácil sentirse frustrado en ciertas posturas, descubrir que el progreso no es lo suficientemente rápido, que la flexibilidad no está en el nivel óptimo o que la fuerza no se logra tan fácilmente.

Sin embargo, si se realiza la práctica teniendo Ahimsa en mente, aceptando los límites y respetándolos, es sorprendete ver que el cuerpo y la mente ya no se rebelan. Una vez que ambos han sido totalmente liberados de las emociones negativas, se relajarán y actuarán en sinergia. Este aprendizaje afectará sutilmente a otros aspectos de la vida, y cuanto más sea el progreso, el participante se preocupará más por sí mismo y por todo su entrorno.

Según los textos yóguicos, la violencia tiene su origen en el miedo, en la debilidad, la ignorancia o la agitación. También puede ser causada por la ira, la codicia o la ilusión. Estos obstáculos también están presentes cuando se realiza la práctica de Yoga, por lo tanto, reconocerlos da la oportunidad de enfrentarlos y superarlos.

Limitaciones en la práctica de yoga

Reconocer en la práctica de Yoga, el estado del cuerpo y la mente, aprender a observar las limitaciones y tomar en cuenta las observaciones, permite evolucionar dentro de « Ahimsa », la no violencia y « Satya », la verdad.

¿Cómo encontrar la verdad o la honestidad en la postura ?. Primero, es necesario observar, ver, sentir. Por ejemplo, reconocer si los pies están bien alineados, si el peso del cuerpo está distribuido uniformemente ; si se están utilizando ambos lados del cuerpo. Una vez que el Yogui haya notado una debilidad o una asimetría, tendrá dos opciones : quedarse ahí o ajustar la postura. La primera implica no ser honesto consigo mismo y está más relacionada con la violencia que con la no violencia. Por lo tanto, se necesita coraje para cambiar acciones y pensamientos, y el yoga ayuda a desarrollar ese coraje.

« Cuando la derecha y la izquierda están integradas, estamos en presencia de la verdad. La verdadera no violencia es ese equilibrio entre los dos ». BKS Iyengar.

Gandhi dijo « Uno debe buscar el abrazo de la verdad » Ahimsa (no violencia).

Conclusión

En un nivel práctico, Ahimsa probablemente se expresará en diferentes formas, de acuerdo con cada situación. Cada vez, se debe ser capaz de evaluar las circunstancias y decidir si es necesario recurrir a la fuerza, para hacer menos daño y en qué grado. Es importante entonces, aprender a valorar y evaluar cada situación en fracción de segundos, cuando hay peligro, generalmente no hay tiempo para sentarnos y pensar, y mucho menos para meditar.

Por esta razón, el Yoga nos permite tener un entrenamiento profundo para ser capaces de lograr todo, incluso las cosas más comunes, con ecuanimidad y desapego de las consecuencias de las propias acciones. Después de un tiempo, es posible actuar desde ese estado de ánimo, incluso cuando estamos frente al peligro.

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