Los vegetarianos y el yoga

Los alimentos naturales son los más propicios para realizar una buena práctica de yoga.

Todos sabemos que los yoguis son esencialmente vegetarianos. Sin embargo no todos conocemos las causas y los argumentos de su dieta. Por eso, en este artículo encontrarás la mirada del yoga sobre el vegetarianismo y la nutrición, y las claves fundamentales para entender por qué la filosofía yóguica privilegia esta forma de alimentación.

Los alimentos naturales son los más propicios para realizar una buena práctica de yoga.

Una alimentación natural

Cuando hablamos de yoga y alimentación, la conexión es automática: la dieta yóguica es vegetariana. O lacto-vegetariana, es decir que incluye leche y quesos pero no huevos.

En El nuevo libro del yoga, del Centro Sivananda Yoga, se explica que “una dieta natural –pura– se basa en alimentos frescos, ligeros y nutritivos, tales como la fruta, los cereales y las verduras. Esto mantiene el cuerpo esbelto y flexible, y la mente, aguda y clara, el estado más adecuado para la práctica del yoga. Ya que una dieta pura y moderada, rica en prana, resulta la mejor garantía de salud mental y física y aporta armonía y vitalidad tanto al cuerpo como a la mente”.

La alimentación natural o pura está presente en los cereales, el pan integral, las frutas y verduras frescas. También en la leche, la manteca, el queso, las legumbres, las semillas, los frutos secos, la miel y los tés de hierbas.

De corazón, esperamos que este artículo te sea de ayuda. Después de terminar la lectura, podrás dejar un comentario con tu propia experiencia en este tema. ¡Sortearemos un yoga mat entre todos los lectores que compartan sus experiencias!

¿Qué aportan los alimentos vegetarianos a la práctica de yoga?

Los alimentos frescos, cultivados de forma orgánica, es decir sin conservantes ni pesticidas químicos ni tampoco alterados genéticamente, preparados de modo que conserven sus nutrientes, promueven la armonía interior. Para el yoga, todo lo que comemos causa efectos en nuestro cuerpo, mente y sistema energético,  por eso no es lo mismo una alimentación natural que una impura.

Todo lo bueno que se obtiene de los frutos de la tierra (verduras, frutas, legumbres, frutos secos y semillas) le llega al organismo en primera instancia; en cambio, lo bueno de comer carne ya sea de vaca, cerdo, pollo o pescado, se incorpora al organismo luego de que estos animales hayan procesado la energía natural de las plantas que consumieron. Porque, por lo general, la mayoría de los animales que se incluyen en nuestra dieta son herbívoros, como las vacas. Es decir, al comer los frutos de la tierra nos nutrimos de una alimentación de primera calidad. Sin embargo, no podemos decir lo mismo cuando comemos carne.

Aquí hay un punto interesante. Por naturaleza, el ser humano no es carnívoro si tenemos en cuenta dos factores: el sistema intestinal y la dentadura. Los animales carnívoros, como el león o el tigre, tienen un intestino corto, que digiere la carne rápidamente. En cambio, el intestino del humano es demasiado largo para absorber la carne por eso lleva tanto más tiempo digerirla. Además, los dientes del hombre son similares a los de los monos, cuya dieta está basada en la ingesta de frutas.

La dentadura de los humanos es similar a la de los primates, que comen mayormente frutas.

La cuestión ecológica

Más allá de que la anatomía del hombre no está naturalmente constituida para ingerir carne, hay otro argumento que apoya esta premisa y pisa fuerte en el universo del yoga. Se trata de la ineficacia de comer carne y el desperdicio que supone para el planeta. El Centro Sivananda Yoga lo argumenta en su libro: “Para producir medio kilo de carne que podamos llevar a la mesa se necesitan muchos kilos de cereales; la alimentación que se “dilapida” es usada para proveer de energía al animal. En cuanto a procesadores de proteínas, los animales vivos son ineficaces. Una hectárea sembrada de cereales producirá cinco veces más proteínas que una hectárea dedicada a la cría de animales para consumo humano. Y las cifras correspondientes a la legumbres –diez veces más– y a las verduras –15 veces más– resultan todavía más sorprendentes”.

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Otra cuestión que contribuye a que prime el vegetarianismo en el yoga es el principio de no-violencia que implica amor y compasión. Es una causa más para que el yogui decida no comer carne: no quiere incorporar en su organismo animales muertos, que seguramente sufrieron maltrato, angustia, temor para ser destinados al consumo humano.

Esto está directamente relacionado con una de las leyes supremas de la filosofía del yoga, el concepto de Ahimsa, que básicamente respeta la vida. Así lo explica el Centro Sivananda Yoga: “Para el yogui toda la vida es sagrada: cada criatura es una entidad viviente, dotada de corazón y emociones, que respira y siente. Una vez que toma uno conciencia de cuál es el origen de lo que come y de la forma en que le afectan los alimentos, la mente va abriéndose poco a poco y llega a darse cuenta de que todas las criaturas son tan divinas como nosotros mismos”.

Los gunas y la energía

Para el yoga, en el universo la energía tiene tres cualidades, conocidas como gunas, que tienen que estar en equilibrio. Estas son sattva (la pureza), rajas (la actividad, la pasión, el proceso de cambio) y tamas (la oscuridad, la inercia). Si bien las tres gunas coexisten, hay una que predomina y en la alimentación yóguica se propone que prevalezca el sattva. Los alimentos sátvicos son los mismos alimentos naturales que mencionamos anteriormente, es decir los cereales, el pan integral, las frutas y verduras frescas, los jugos de frutas naturales, la leche, la manteca, el queso, las legumbres, los frutos secos, las semillas, la miel y los tés de hierbas.

En cambio, los alimentos rajásicos, que incluyen especias y hierbas picantes o fuertes, estimulantes como el té o el café, también el pescado y los huevos, la sal y el chocolate, destruyen el equilibrio entre cuerpo y mente, porque alimentan al cuerpo a expensas de la mente.

Por último, los alimentos tamásicos no son beneficios ni para la mente ni para el cuerpo ya que producen una pérdida de energía (prana), destruyen la resistencia del cuerpo a la enfermedad y ocupan la mente con emociones oscuras como el enojo o la codicia. Entre los alimentos tamásicos encontramos la carne, el tabaco, el alcohol, el ajo, la cebolla y también los alimentos fermentados o demasiado maduros.

Las verduras son la base de la alimentación pura o sátvica,

¿Cuáles son los beneficios de la alimentación sátvica o pura?

Comer alimentos sátvicos nutre el cuerpo y lo mantiene en un estado de paz. Pero también le hace bien a la mente: la serena y la purifica, permitiéndole alcanzar su máximo potencial de funcionamiento. Por eso la dieta que pregona el yoga es sátvica, la dieta que conduce a la buena salud, que equilibra la circulación de energía entre una mente en calma y un cuerpo en forma.

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No nos olvidemos que los grandes Maestros del yoga han sido vegetarianos y que han pregonado la alimentación sátvica. Indra Devi, Swami Sivananda, B.K.S. Iyengar, entre otros, fueron los responsables de transmitir estos conceptos y enseñarnos, en definitiva, a vivir plenamente.

Los vegetarianos y el yoga
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21 comentarios

  • Me encantó leer esta información. Yo soy vegetariana por principios, pero desconocía muchas de las cosas que comentan, como el tema de la alimentación satvika. Muy interesante, gracias.

    • Nos alegra que hayas podido aprender algo nuevo, Carolina! Muchas gracias por dejarnos tu comentario.

  • Amo el yoga, es la mejor disciplina que pude haber encontrado para mejorar mi vida, y estoy aprendiendo este tema de la alimentación que me parece muy intrerante para seguir creciendo espiritualmente.

  • Soy vegetariana y practico yoga y meditacion y me hace muy bien. Esto me llevo a compostar mis alimentos, realizar mi huerta y mi jardin. Dejar de usar productos quimicos en casa y mi vida es muchi mejor! todo empezo cuando deje de comer carnes, y huevos. Luego de un año deje los lacteos tambien.

    • Paola, nos encanta lo que haces y sería hermoso nos comentes más sobre tu huerta y jardín 🙂

  • El Yoga y la meditación cambiaron mi mirada del mundo y mi presente hace muchos años y gracias a esta filosofía de vida, pude salir adelante en momentos muy difíciles que tuve que atravesar, y que la psicología no llego a ayudarme del todo. Y hoy el Yoga es mi equilibrio y mi armonía cotidiana, así como mi meditación diaria. Este modo de vida que comencé a implementar hace tiempo, también hizo, al sentir que mi cuerpo, mi mente y mi energia iban cambiando, modificar mis hábitos alimenticios para complementar esa sensación de bienestar que iba sintiendo cada momento. Es así que mi alimentación fue variando fundamentalmente por verduras, frutas, semillas, frutos secos, te verde, y sin pensarlo demasiado fui dejando las carnes y hasta los lácteos, aunque todavía me cuesta dejar el pescado, pero ya lo estoy logrando de a poco. Hoy descubrí este sitio y me encantan sus consejos. Gracias!!!

    • Hola Sandra! Muchas gracias por tan lindas palabras. Hacer un cambio gradual es lo mejor, porque se va haciendo más fácil a medida que te das cuenta de lo bien que hace una alimentación a base de productos orgánicos y sin carnes. Tal como decía, es un bienestar general, físico y mental. Esperamos saber más de vos en el futuro 🙂

  • Excelente articulo, nunca imagine una relacion tan directa y beneficiosa entre ser vegetariano y realizar yoga, gracias!

    • Gracias Kristha! Como habrás ntoado, el vegetarianismo es parte importante de la filosofía del yoga. Nos parece muy importante que cualquier practicante al menos conozca los fundamentos de esa relación. Gracias por dejarnos tu comentario.

  • Que buen articulo! soy vegetariana desde muuuy pequeña, antes ya hacia yoga con una tía que me enseño a los 6 años. Tengo algunas plantas en mi jardín, zapallo, limones, palta y plantas aromáticas como cedrón, burro, menta, aloe vera. también composto, de ahí salio el zapallo ahora otras veces crecieron calabacines, que aquí en jujuy se llaman coreanitos. Gracias por la nota les mando un abrazo!

    • Hola Eva! Qué bueno que hayas tenido contacto con la filosofía del yoga desde tan temprano. Excelente tu pequeña huerta! Saludos para Jujuy 🙂

  • Gran artículo, soy profe de yoga y ya vi pasar muchos alumnos con dolores de cabeza a los que el yoga los ha ayudado mucho!!

  • Muy buen artículo, no soy vegetariano y practico yoga y he tenido más de una vez la “charla acalorada” respecto a qué tipo de alimentación seguir cuando se practica yoga, si es fundamental no comer carne, etc, encontré esta información super útil para poder ampliar mis conocimientos en el tema

  • Que buen artículo, estoy recién comenzando el transito por este maravilloso mundo del yoga y tengo muchas dudas , no quiero ser parte de una moda, quiero cambiar por completo mi vida, sufro de trastorno bipolar y el yoga y la buena alimentación me hacen sentir muy bien, ya no necesito estar dopada para sentirme mejor! Muchas gracias por la información , y quiero mucha mas !!! Estoy como una esponja !

    • Bienvenida, Karen! Es fantástico que estés tan dedicada a realizar este cambio en tu estilo de vida. Más allá de la ayuda profesional que sin duda es necesaria, yoga brinda un gran alivio y ayuda a la recuperación en muchos casos de problemas de salud mental. Seguiremos escribiendo muchos artículos más, esperamos poder seguir acompañándote.

  • Hermoso articulo soy vegetariana y hace casi un año práctico yoga he logrado bajar notablemente la dosis de mi medicación tengo una enfermedad crónica el yoga la dieta y la práctica de una vida Yogui pudo más q la medicina. Namaste

    • Hola Debora! Maravilloso que hayas podido cambiar tu vida de esa manera. Si bien muchas aflicciones deben ser tratadas por médicos especialistas, hay dolencias del cuerpo y espirituales que el yoga ayuda a sanar como ninguna otra práctica. Saludos!

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